Economía social de mercado

Demócratas y Republicanos debaten permanentemente sobre el nivel de intervención del gobierno en la economía, toman medidas con pragmatismo y conforme a la coyuntura. Los alemanes en cambio, prefirieron sistematizar el tema. Konrad Adenauer y Ludwig Erhard lideraron un país destruido por la guerra y debieron establecer las reglas para cuando el Estado regule el mercado.
 Como es lógico, partieron desde los postulados de su propia formación, la Doctrina Social de la Iglesia, para rechazar tanto al capitalismo sin compromiso social y como a la planificación central del modelo marxista-leninista. La dignidad de la persona exige evitar la explotación del hombre por el hombre y del hombre por el Estado. En un mundo sumergido en la Guerra Fría y la bipolaridad, propusieron la Tercera Vía.
 La Economía Social de Mercado parte entonces del reconocimiento de la libertad de la persona, de su iniciativa y emprendimiento, que no admiten más límites que los que resulten de su compromiso con la comunidad, pues al no tratarse de un individuo aislado, su propiedad y su actividad económica deben ser coherentes con el Bien Común.
 En los intensos debates de la Asamblea Constituyente de 1978, verdadero crisol del moderno Pacto Social y Político, quedó constitucionalizado el modelo alemán y, con las necesarias precisiones tendentes a evitar el desequilibrio presupuestal o la irracional intervención estatal, ha sido ratificado en la Constitución vigente, que no es otra que el texto de 1993 con los nuevos contenidos normativos que la jurisprudencia constitucional ha ido desarrollando.
 Por ello sorprende la preocupación editorial de El Comercio. La actividad empresarial del Estado solo puede efectuarse mediante ley expresa y en el marco del principio de subsidiaridad, pues el Estado no puede competir con el particular. Esencialmente, no debe realizar actividad empresarial y tampoco debe constreñir la libertad de las personas, tan solo regular la prestación de los servicios públicos y supervisar el cumplimiento de las normas legales, las que deben ser coherentes con las reglas de la economía.
 La Economía Social de Mercado es el principal Acuerdo Fundamental de nuestro ordenamiento político y permite el gobierno de cualquier grupo democrático. Además, se constituye en viga maestra de la estabilidad que requiere nuestro país para competir por la inversión extranjera, en su legítimo propósito de alcanzar el desarrollo.  


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