"El Colegio Mayor y la Igualdad de Oportunidades"


A pesar de haber enfrentado la resistencia inicial de este gobierno, la experiencia del Colegio Mayor, como prueba de que la educación pública puede ser eficiente, resulta sumamente positiva y paradigmática.

La idea central es romper el círculo vicioso por el cual el hijo de pobres queda condenado a ser pobre también, por no lograr acceder a los conocimientos que, en principio, requieren un profesor capacitado, motivado y bien remunerado, además de la infraestructura adecuada y los medios tecnológicos compatibles con un moderno proceso de enseñanza-aprendizaje. Todo ello, accesible tan solo a través de una costosa pensión de enseñanza en colegios privados de élite.

El principio de Igualdad de Oportunidades pertenece a la esfera del Estado Constitucional de Derecho, donde la educación en todos sus niveles, responde a los principios y valores contenidos en la Constitución material. Así, si bien puede aceptarse las diferencias en el acceso a la calidad educativa, en vista de que esta significa un costo que no todos los ciudadanos pueden pagar, ninguna persona inteligente y esforzada debe estar impedida de alcanzar una educación de calidad, para lo cual, el Estado debe proporcionar a los ciudadanos con escasos recursos económicos dicha posibilidad.

Lo ideal sería que toda la educación pública tuviese una calidad equiparable a los máximos niveles de los colegios particulares, pero la realidad nos informa que ni siquiera la oferta educativa particular llega a tener, muchas veces, un estándar mínimo de suficiencia. Ante ello, era necesario dar una respuesta a la necesidad de identificar en forma objetiva a un número de alumnos, de origen humilde, con la capacidad de recibir y aprovechar una formación educativa con niveles de excelencia.

El éxito de la experiencia se comprueba en estudios que la PUCP realiza entre sus ingresantes, y de seguro se repite en otras universidades de alta exigencia. Los alumnos egresados del Colegio Mayor tienen un nivel similar, e incluso mejor, que los ex alumnos de colegios particulares considerados de élite. Cabe entonces plantearse en multiplicar el modelo, aprovechando los recursos de la Regiones, que muchas veces son desaprovechados en proyectos de escándalo. Incluyendo incluso a los Colegios Militares que ya están dotados de infraestructura como centros educativos con internado, con el valor agregado de brindar una formación militarizada para tratar de formar a los oficiales que nuestras Fuerzas Armadas y Policía necesitan para asegurar su desarrollo y modernización.

Ojalá la educación escape la necesidad política de salvar la coyuntura, pues se trata de una inversión a mediano y largo plazo, pero redunda en beneficio del desarrollo integral y de la justicia social, reclamos legítimos de nuestro pueblo.

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