Los candidatos se preocupan por disparar propuestas que generen respaldo e identificación con grupos específicos de electores, las recogen de asesores y de focus group y las van enunciando como los antiguos escolares recitábamos la tabla del 7. No suele faltar quien encuentre graves contradicciones entre lo dicho 48 horas antes, no es que importe demasiado, ya no existe ideología ni programa, pues el electorado no los requiere, solo pide lo que necesita, satisfacer su deseo. Los partidos políticos tradicionales no solo servían para entrenar personas y proponer a sus mejores elementos a los cargos de elección popular, eran sumamente útiles para lograr enmarcar un conjunto de propuestas de forma coherente en un programa político permanente, de modo que el elector no solo elegía a una persona, sino a una marca. No era tan importante la promesa del candidato, sino la posición política del partido en torno a cada tema importante, la misma que era difundida y conocida incluso años antes ...
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